lunes, 23 de mayo de 2011

Distintas posiciones entre el Partido Socialista y el Partido Comunista.


por Salvador Allende

Todo el mundo sabe que soy fundador del Partido Socialista; es decir, un hombre que ha militado en él desde que el Partido comenzara a caminar por su esfuerzo en la provincia de Valparaíso. Jamás ha sido mi deseo el que no se me confunda. No caben confusiones, pero sí malas intenciones, es un hecho absolutamente claro y categórico: soy socialista, he sido y seré socialista.
Lo que pasa es que hay el propósito y la intención de hacer aparecer este movimiento como un movimiento comunista o manejado por comunistas, haciendo creer que el Partido Comunista tiene hegemonía en el movimiento popular, hecho absolutamente falso.
Por eso es que primero se ha creado una imagen deformada del comunismo; después la suposición intencionada de que soy el candidato comunista, de un comunismo desvirtuado absolutamente.
Desde luego, el Partido Socialista nació en Chile hace treinta y un años como consecuencia de una realidad social evidente, que permitió aglutinar amplios sectores, sobre todo obreros, campesinos y clases medias en un movimiento típicamente nacional desvinculado de todo compromiso internacional y orientado esencialmente a luchar por hacer posible que el pueblo conquistara para Chile su independencia económica y la justicia social.
Entonces, como primera diferencia puede señalar esto, porque hasta el año 1943 el Partido Comunista chileno, al igual que todos los partidos comunistas, formaban parte de la Tercera Internacional. Disuelta ésta en esa misma época, se creó posteriormente una Oficina Informativa, el
COMINFORM y posteriormente, disuelta ésta hace once años, los partidos comunistas tienen una vinculación que es la aceptar un compromiso que se ha firmado entre los 81 partidos comunistas del mundo. Entonces, hay entre el Partido Socialista y el Partido Comunista una evidente y clara distinción que nace de su origen y que se proyecta a lo largo de toda su acción política en el campo internacional.
En el campo nacional ha habido discrepancias, puntos de vista antagónicos. El proceso social ha ido limando las viejas y duras querellas que hubo entre ambos partidos y que han sido hechos públicos. Hoy podemos decir que, sin perder la personalidad que caracteriza a ambas agrupaciones, hemos coincidido en puntos esenciales al servicio de Chile y la mayoría nacional.
Sin embargo, todo Chile sabe que el Partido Socialista planteaba como táctica y estrategia el Frente de Trabajadores, mientras que el Partido
Comunista planteaba el Frente de Liberación Nacional. De todas maneras estos pensamientos, esta actitud, esta concepción, esta interpretación de la necesidad de una táctica distinta, pertenece de hecho al pasado en función de que ambos partidos han coincidido en aceptar el programa del Frente de Acción Popular, del Gobierno Popular que no son, como reiteradamente lo he dicho, ni socialistas ni comunistas, y que constituye el pronunciamiento de miles de chilenos independientes, además de los seis partidos que forman el Frente de Acción Popular.
Por otra parte, el país sabe que se publicaron extensas notas, un pensamiento diferente, para apreciar el conflicto chino-soviético; las cartas cambiadas entre el Secretario General del Partido Socialista, Senador Ampuero y el Secretario General del Partido Comunista, Senador Luis Corvalán, señalan posiciones que creo innecesario entrar a detallar. Con estos antecedentes creo que, por ahora, basta como respuesta.


En revista Arauco N° 55, Santiago de Chile, 1964, p. 22.

lunes, 16 de mayo de 2011

La guerra es inminente


por Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina

mayo 1939

Las llamadas potencias totalitarias, imperialismos insatisfechos, disputan a las llamadas grandes potencias democráticas, imperialismos realizados, la hegemonía que éstos detentan.

NO SON IDEOLOGIAS LAS QUE SE APRESTAN

la lucha es por el dominio material del mundo. Una vez más. media docena de Estados pretenden decidir los destinos del mundo entero. Lo mismo durante la guerra de 1914

SE QUIERE MEZCLARNOS EN LA CONTIENDA

pero entonces el genio americano de Hipólito Yrigoyen frustró la maniobra.

La excitación continental promovida por las fuerzas que se titulan defensoras del derecho, de la libertad y de la soberanía de los pueblos, persigue las desvirtuación de nuestro espíritu, el sacrificio de nuestra sangre y el usufructo de nuestras riquezas materiales,

EN FAVOR DE NUESTROS PROPIOS OPRESORES

Pero la conciencia de la nacionalidad está en marcha. Llega la hora de la emancipación, de la restauración de lo argentino.

Contra nuestros seculares dominadores y contra los que aspiran a sustituirlos. F.O.R.J.A. concita las voluntades del pueblo, señalando el camino de la patria y el deber de la hora.

L DEBER ARGENTINO ANTE LA GUERRA

La junta Directiva de F.O.R.J.A., ante los graves acontecimientos europeos,

CONSIDERANDO:

La vacancia en que se halla la representación del pueblo en el Estado, en las actuales circunstancias, y la posibilidad de concertación de compromisos internacionales con un país que, aunque americano y neutral, tiene intereses y política imperiales, como las naciones en guerra;

Y el abandono hecho de la política internacional de Hipólito Yrigoyen por los dirigentes electoralistas de la U. C. R. , en reiteradas manifestaciones y en actitudes parlamentarias y partidarias, coincidiendo con una agitación de otras fuerzas políticas, tendientes a perturbar la prescindencia argentina en el conflicto;

RESUELVE:

En resguardo y defensa de la Nación Argentina, de la que el radicalismo fue y debe ser custodia permanente, asumir la representación del auténtico pensamiento radical,

DECLARANDO:

1º - Que ante la crisis de Europa, conflicto de imperialismos organizados los unos bajo apariencias demoliberales y los otros bajo rótulos totalitarios, la Argentina, sometida por su endeudamiento a condición a condición de colonia inglesa y de las plutocracias internacionales, debe activar la formación de su conciencia emancipadora y la organización de las fuerzas que la libertarán de toda dominación o penetración extranjera, se estructuren éstas bajo la forma disimulada y hábil del manejo de la economía y de la cultura, como actualmente, o bajo la forma violenta de la agresión y el dominio militar, como podría sobrevenir mañana según la suerte de la guerra desencadenada.

2º - Que esa es la empresa común de todas las naciones de América oprimida como lo fue en la hora heroica de su resurgimiento, que se realizará por la acción conjunta de sus pueblos para el cumplimiento de su destino libertador.

3º - Que cualquiera sea nuestra solidaridad con los pueblos arrastrados a la guerra por la mentira o la fuerza, tal solidaridad no amengua la conciencia de que más dolorosa que la actual tragedia de Europa en la agonía de los pueblos coloniales o sometidos, condenados a muerte lenta por la explotación imperialista, conciencia que nos impone como primer deber la lucha por la redención de nuestros propios pueblos.

4º - Que es condición indispensable de esa lucha, el mantenimiento de la neutralidad que sería amenazada si los argentinos se dividiesen en parcialidades extrañas; si gravitase en ella la influencia de cualquier potencia imperialista, eventualmente neutral; o cediera a la presión de hechos creados deliberadamente para provocar la intervención en la guerra, con el sacrificio de nuestra juventud, la definitiva consolidación de la sumisión económica y la pérdida de toda posibilidad emancipadora.

5º - Que la neutralidad, como auténtica conducta argentina ante la guerra europea, debe inspirarse en el pensamiento y la política de Yrigoyen, hoy ya voz y espíritu de nuestra América: "No estamos contra nadie ni en favor de nadie. Estamos con todos para el bien de todos".


jueves, 12 de mayo de 2011

LA SOCIEDAD Y LOS LÍMITES DE LA PATRIA CHICA


por Arturo Jauretche

Hacia ese año (1930), la totalidad de las tierras de la región pampeana estaban ya en explotación y la produc¬ción agropecuaria no podía seguir aumentando como lo ha¬bía hecho tradicionalmente por la incorporación de tierras inexploradas a la frontera productiva. Tal dice Aldo Ferrer (Ob. cit) ratificando que en la etapa de la economía primaria exportadora la expansión fue hija de la deman¬da mundial de productos agropecuarios y la puesta en pro¬ducción de las nuevas tierras. Analiza seguidamente una serie de factores que se suman a la desaparición de la fron¬tera de avance en la pampa húmeda como son la quiebra del sistema multilateral de comercio y pagos, la disminu¬ción de la demanda de la población ultramarina de produc¬tos alimenticios, especialmente cereales, pues el aumento del nivel de vida diversifica la alimentación y también crea otros consumos no vinculados a las materias primas de importación, a los que se suman la política sistemática de las metrópolis para aumentar su autosuficiencia; la disminu¬ción del flujo de las corrientes de capitales hacia los paí¬ses productores de materias primas, etc. Por su extensión y lo prolijo del análisis remito al lector al mismo.
Pero si 1930 puede ser fijado como fecha límite de la expansión agropecuaria, 1914 señala ya lo que en 1930 será definitivo; marca la tendencia, porque allí termina el ritmo acelerado que caracterizó al primer decenio del siglo. El decrecimiento de la atracción ejercida por el país sobre los inmigrantes nos lo revela.
El decenio 1901-1910 con 1.120.000 inmigrantes ya en 1921-1930 sólo arroja 878.000. En el decenio 1931-1940 caerá bruscamente a 73.000, juntamente con el momento crítico de 1930 que Ferrer señala, (no se toma el decenio 1911-1920 con sólo 260.000 porque incide la Primera Guerra Mundial, que interrumpe la inmigración de algunos de los países que la proveen, pero no puede escapar que la suma del decenio que le sigue está incrementada por parte de inmigración postergada y que recién se opera entonces). Después de 1930, 1941-1950, con 386.000 inmigrantes, y 1951-1958 con 245.000, ya el número de ingresos al país indica el cambio de condiciones que el autor más arriba señala.
Ha pasado el momento de expansión horizontal en que se ocupa totalmente la pampa húmeda en expectativa del surco y del ganado; la propiedad de la tierra, poco fluyente de sí, se estabiliza y gran parte de ella dejará de ser cerealera, pues, como se ha visto antes, el cereal ya ha cumplido su función preparatoria del alfalfar. En adelante, ganadería y agricultura variarán sus límites, según los años y el mercado, en la ocupación de las tierras donde se excluyen recíprocamente, más allá del aprovechamiento ganadero de los rastrojos o el pastoreo de avenas, trigales, centenos y cebadas de doble propósito, cuando el año excepcional permite cosechar las siembras hechas para los pastoreos de invierno. Ya no aumentarán las hectáreas en explotación agrícola; por el contrario, el aprovechamiento ha sido exhaustivo y numerosas zonas semimarginales sufren los efectos de la disminución de sus reservas y son castigadas por la erosión.
En adelante la producción agrícola tradicional sólo podrá aumentar por las mejores de la técnica, como la genética, los abonos y el mejor manejo de la tierra, es decir por el aumento del rinde por hectárea.
Si 1930 es la fecha límite objetivamente apreciada por Ferrer, en 1914 ya está acupada la frontera agrícola de la pampa húmeda y se pronuncian los factores demográficos que indican el cambio de condiciones en el país. Un índice claro está dado por la desaparición de la inmigración golondrina, que no está incluida en las estadísticas citadas más arriba, que se refieren a saldos, es decir no computan los braceros estacionales, que vienen y retornan después de cada cosecha y que han constituido un contingente numeroso todos los años que duró la expansión; ellos son reemplazados como se ha dicho antes por el “croto”, trabajador nativo. La demanda de brazos el agro irá en disminución, que se acelerará con la mecanización de la pampa húmeda.
Por otra parte, la infraestructura fundamental de la economía exclusivamente agropecuaria estará práctica¬mente terminada y su construcción deja de ser una fuente de ocupación en incremento.

jueves, 5 de mayo de 2011

Acta de ratificación del Plan de Ayala


por Emiliano Zapata

Los suscritos, jefes y oficiales del Ejército Libertador que lucha por el cumplimiento del Plan de Ayala, adicionado al de San Luis.

Considerando que en estos momentos en que el triunfo de la causa del pueblo es ya un hecho próximo e inevitable, precisa ratificar los principios que forman el alma de la revolución y proclamarlos una vez más ante la nación, para que todos los mexicanos conozcan los propósitos de nuestros hermanos levantados en armas.

Considerando que si bien esos propósitos están claramente consignados en el Plan de Ayala, estandarte y guía de la revolución, hace falta aplicar aquellos principios a la nueva situación creada por el derrocamiento del maderismo y la implantación de la dictadura huertista, toda vez que el Plan de Ayala, por razones de la época en que fue expedido, no pudo referirse sino al régimen creado por el General Díaz y a su inmediata continuación, el gobierno maderista, que sólo fue la parodia de la burda falsificación de aquél.

Considerando: que si los revolucionarios no estuvimos ni pudimos estar conformes con los procedimientos dictatoriales del maderismo y con las torpes tendencias de éste, que sin escrúpulo abrazó al partido de los poderosos y engañó cruelmente a la gran multitud de los campesinos, a cuyo esfuerzo debió el triunfo, tampoco hemos podido tolerar, y con mayor razón hemos rechazado, la imposición de un régimen exclusivamente militar basado en la traición y el asesinato, cuya única razón ha sido el furioso deseo de reacción que anima a las clases conservadoras, las cuales, no satisfechas con las tímidas concesiones y vergonzosas componendas del maderismo, derrocaron a éste con el propósito bien claro de substituirlo por un orden de cosas que ya sin compromiso alguno con el pueblo y sin el pudor que a todo gobierno revolucionario impone su propio origen, ahogarse para siempre las aspiraciones de los trabajadores y les hiciese perder toda esperanza de recobrar tierras y las libertades a que tienen indiscutible derecho.

Considerando: que ante la dolorosa experiencia del maderismo, que defraudó las mejores esperanzas, es oportuno, es urgente, hacer constar a la faz de la República que la revolución de 1910, sostenida con grandes sacrificios en las montañas del sur y en las vastas llanuras del norte, lucha por nobles y levantados principios, busca primero que nada, el mejoramiento económico de la gran mayoría de los mexicanos, y está muy lejos de combatir con el objeto de saciar vulgares ambiciones políticas o determinados apetitos de venganza.

Considerando: que la revolución debe proclamar altamente que sus propósitos son un favor, no de un pequeño grupo de políticos ansiosos de poder, sino en beneficio de la gran masa de los oprimidos y que por tanto, se opone y se opondrá siempre a la infame pretensión de reducirlo todo a un simple cambio en el personal de los gobernantes, del que ninguna ventaja sólida, ninguna mejoría positiva, ningún aumento de bienestar ha resultado ni resultará nunca a la inmensa multitud de los que sufren.

Considerando: que la única bandera honrada de la revolución ha sido y sigue siendo la del Plan de Ayala, complemento y aclaración indispensable del Plan de San Luis Potosí, pues sólo aquel Plan consigna principios, condensa con claridad los anhelos populares y traduce en fórmulas precisas las necesidades económicas y materiales del pueblo mexicano, para lo cual huye de toda vaguedad engañosa, de toda reticencia culpable y de esa clase de escarceos propios de los políticos profesionales, hábiles siempre para seducir a las muchedumbres con grandes palabras vacías de todo sentido y de tal modo elásticas, que jamás comprometen a nada y siempre permiten ser eludidas.

Considerando: que el Plan de Ayala no sólo es la expresión genuina de los más vivos deseos del pueblo mexicano, sino que ha sido aceptado, expresa o tácitamente, por la casi totalidad de los revolucionarios de la República, como lo comprueban las cartas y documentos que obran en el archivo del Cuartel General de la Revolución.

Considerando: que la reciente renuncia de Victoriano Huerta no puede modificar en manera alguna la actitud de los revolucionarios, toda vez que el presidente usurpador, en vez de entregar a la revolución los poderes públicos, sólo ha pretendido asegurar la continuación del régimen por él establecido al imponer en la presidencia, por un acto de su voluntad autócrata, al licenciado Francisco Carvajal, persona de reconocida filiación científica y que registra en su obscura vida política el hecho, por nadie olvidado, de haber sido uno de los principales instigadores de los funestos Tratados de Ciudad Juárez, lo que lo acredita como enemigo de la causa revolucionaria.

Considerando: que la revolución no puede reconocer otro presidente provisional que el que se nombre por los jefes revolucionarios de las diversas regiones del país en la forma establecida por el artículo 12° del Plan de Ayala, sin que pueda transigir en forma alguna con un presidente impuesto por el usurpador Victoriano Huerta ni con las espurias cámaras legislativas nombradas por éste.

Considerando: que por razón de la debilidad del gobierno y la completa desmoralización de sus partidarios, así como por el incontenible empuje de la revolución, el triunfo de ésta es únicamente cuestión de días, y precisamente por esto es hoy más necesario que nunca reafirmar las promesas y exigir las reivindicaciones, los suscritos cumplen con un deber de lealtad hacia la República al hacer las siguientes declaraciones, que se obligan a sostener con el esfuerzo de su brazo y, si es preciso, aún a costa de su sangre y de su vida.

Primera. La revolución ratifica todos y cada uno de los principios consignados en el Plan de Ayala, y declara solemnemente que no cesará en sus esfuerzos sino hasta conseguir que aquéllos, en la parte relativa a la cuestión agraria, queden elevados al rango de preceptos constitucionales.

Segunda. De conformidad con el artículo 3° del Plan de Ayala, y en vista de que el exGeneral Pascual Orozco, que allí se reconocía como Jefe de la Revolución, ha traicionado villanamente a ésta, se declara que asume en su lugar la jefatura de la revolución el C. General Emiliano Zapata, a quien el referido artículo 3° designa para ese alto cargo, en defecto del citado exGeneral Orozco.

Tercera. La revolución hace constar que no considerará concluída su obra sino hasta que, derrocada la administración actual y eliminados de todo participio en el poder los servidores del huertismo y las demás personalidades del antiguo régimen, se establezca un gobierno compuesto de hombre adictos al Plan de Ayala que lleven desde luego a la práctica las reformas agrarias, así como los demás principios y promesas incluídos en el referido Plan de Ayala, adicionado al de San Luis.

Los suscritos invitan cordialmente a todos aquellos compañeros revolucionarios que por encontrarse a gran distancia no se hayan aún expresamente adherido al Plan de Ayala, a que desde luego firmen su adhesión a él, para que la protesta de su eficaz cumplimiento sirva de garantía al pueblo luchador y a la nación entera que vigila y juzga nuestros actos.

Reforma, Libertad, Justicia y Ley

Campamento Revolucionario

San Pablo Oxtotepec, 19 de junio de 1914

lunes, 2 de mayo de 2011

BASES PARA UNA POLÍTICA REVOLUCIONARIA COLOMBIANA


por Jorge Eliécer Gaitán

Individualismo y socialismo
La estrategia capitalista
Incorporación del pueblo a la política
El estado y el nuevo concepto de democracia
Por una política práctica
Evolución y revolución
Necesidades de nuevas fuerzas políticas
Esencia de la política
Bases para una plataforma política

jueves, 28 de abril de 2011

EL DESTINO DE UN CONTINENTE (7)



por Manuel Ugarte

CAPÍTULO VI
LA TUMBA DEL LIBERTADOR

BOLÍVAR Y SAN MARTÍN. - LA SITUACIÓN DE VENEZUELA. – ERRORES POLÍTICOS Y ECONÓMICOS. - NECESIDAD DE UNA INFORMACIÓN DIRECTA, - EL PATRIOTISMO COLOMBIANO. - EDUCACIÓN RACIONAL. – PROBLEMAS ÉTNICOS. - LA TÁCTICA DISOLVENTE.

lunes, 25 de abril de 2011

ENTREVISTA PARA MEXICO AL DIA

por León Trotsky

16 de agosto de 1937[1]

¿Ha leído Ud. el artículo publicado el 10 de agosto por El Universal Gráfico, en la página 9?. Trata de los motivos de su oposición al Comité Central del Partido Comunista. ¿Podría decirnos algo sobre cuáles fueron las verdaderas razones de vuestras divergencias con Stalin?

Mi lucha contra Stalin tenía profundas raíces sociales. La revolución de Octubre se realizó en favor de las masas trabajadoras contra todos los privilegios. Sin embargo, debido a las causas históricas que no podemos discutir aquí, una nueva casta privilegiada, la todopoderosa burocracia soviética, se elevó por encima de las masas obreras y campesinos. Stalin es su jefe. Los que se llaman a sí mismos “trotskistas” luchan por los intereses de las masas trabajadoras contra los nuevos explotadores. Si la dominación de la burocracia se estableciera definitivamente, todas las conquistas de la revolución de Octubre serían aniquiladas. Por el contrario, si las masas trabajadoras lograsen derribar a la casta dirigente, el país podría conocer un desarrollo socialista. En consecuencia, es una lucha irreconciliable. Su resultado final depende de factores que son a la vez nacionales e internacionales.

¿Qué piensa sobre la nueva Constitución soviética? Según vuestra opinión, ¿hasta dónde ha seguido Stalin los lineamientos indicados por Lenin?
La nueva Constitución de la URSS constituye un intento de consolidar en el terreno jurídico la dominación incontrolable de la camarilla dirigente y de su Führer. La Constitución tiene un carácter bonapartista en la medida en que trata de ocultar un poder personal sin límites mediante una parodia plebiscitaria.

Según vuestra opinión, ¿cuál es el futuro del Estado soviético, y cuáles son los peligros que lo amenazan?

Ya hemos hablado de los peligros internos. Los peligros externos están ligados con la amenaza de guerra. En su lucha incansable contra el pueblo, la burocracia soviética debilita la defensa del país. Esto fue en parte probado por la reciente y vergonzosa capitulación de Moscú frente a Japón sobre la cuestión de las islas del Amor. La liquidación de la dictadura stalinista está igualmente dictada imperativamente por las necesidades de la defensa del país.

Se dice que Ud. está escribiendo sus memorias. ¿Será este libro una ampliación o una continuación de vuestra obra Mi Vida?

Terminé mi libro sobre los procesos de Moscú, titulado Los crímenes de Stalin. Ahora empecé a trabajar en la biografía de Lenin.

¿Está Ud. satisfecho, no sólo políticamente sino sobre todo como hombre, de vuestra situación en el mundo, dicho de otra manera, abandonaría la política, por circunstancias particulares, y estaría dispuesto a gozar, como hombre común y no como hombre político, de lo que la vida pueda ofrecerle en un modesto retiro?

Pensar es la única satisfacción total que posee el hombre. El trabajo intelectual depende relativamente poco de las circunstancias exteriores. Si se tienen libros, papel y una pluma, no es necesario nada más para formular sus propias experiencias vitales, o las de otros, y para participar así en la preparación del futuro. También sería falso decir que me he retirado de la política. No participo en la vida política corriente; en particular, no intervengo en la vida interna de este país que me ha ofrecido tan magnánimamente su hospitalidad. Pero mi actividad literaria, ya sea la consagrada a la teoría o a la historia, tuvo siempre en vista el destino de la humanidad y tratar de ayudar a la emancipación de los obreros de todas las maneras posibles. En este amplio sentido de la palabra, toda mi actividad tiene un carácter político.
Durante mis cuarenta años de lucha revolucionaria, estuve en el poder durante siete años a lo sumo. No era más feliz que en la actualidad. Del mismo modo, no vi ninguna razón para considerar mi exilio como una desgracia personal. El exilio estuvo condicionado por la lucha revolucionaria y, en ese sentido, era un eslabón natural, lógico, en mi vida.

¿Cómo es su vida actual? ¿Cuál es esencialmente su actividad? ¿Está satisfecho con su estadía en México? ¿Considera Ud. que el hombre, como ser humano, le interesa al público tanto como la política?

Mi vida actual apenas se distingue de la que llevaba en el Kremlin; está totalmente consagrada al trabajo. Les he hablado ya del carácter de este trabajo, en sus aspectos esenciales. Estoy muy satisfecho con las condiciones de mi estadía en México. Es verdad que los agentes de Stalin -no es necesario nombrarlos- hacen lo posible también aquí, por enturbiarla. Pero una larga experiencia me ha enseñado a considerarlos con indiferencia, con un ligero toque de desprecio.
Para terminar, déjeme decirle que una parte considerable de mi tiempo está consagrada a cooperar con el trabajo de la Comisión Internacional de Investigación sobre los procesos de Moscú. Puse a disposición de la Comisión varios centenares de documentos originales, en su mayoría cartas, y más de un centenar de testimonios. Las sesiones plenarias de la Comisión comenzarán el 17 de septiembre. El trabajo de las subcomisiones de Nueva York y París continúa sin cesar: la verificación de los documentos, el examen de los testimonios, etc. A pesar de las calumnias de los mercenarios de Stalin, tanto la subcomisión como la comisión no está compuesta solamente por “trotskistas” sino también por muchos individuos que son sus adversarios políticos. Naturalmente, no son agentes de la G.P.U. sino gente honesta, irreprochable. Agregaré que la comisión no ha dejado de invitar y de reiterar sus invitaciones a los representantes del gobierno de Moscú, a la Comintern, a los “Amigos de la Unión Soviética”. Todos estos cobardes se han negado a participar para tener un pretexto para acusar a la comisión de parcialidad.
A comienzos de septiembre, el informe estenográfico (600 páginas) de las audiencias de la subcomisión de investigación en Coyoacán será publicado en Nueva York. Luego vendrá un segundo volumen que abarcará a todos los documentos presentados a la comisión[2]. La comisión internacional de investigación tendrá así la posibilidad de sacar sus conclusiones sobre un cimiento sólido de hechos estrictamente verificados. No tengo dudas que el juicio de la comisión y de la opinión pública mundial será un golpe fatal para la burocracia stalinista y sus “amigos”.
El hecho de estar convencido de la justeza de su posición y de luchar por el triunfo de la verdad sobre las mentiras y las falsificaciones le da al ser humano la mayor satisfacción posible. Estoy lleno de reconocimiento hacia el pueblo mexicano y su gobierno, que me han dado la posibilidad, en un período crítico de mi vida, de continuar sin obstáculos mi lucha contra la más monstruosa de las imposturas judiciales.

NOTAS

[1] Traducido del francés de la versión publicada en Oeuvres, Tomo 14, pág. 289, editadas por el Instituto León Trotsky de Francia.
[2] Tal empresa era difícilmente realizable, dado el volumen de los documentos en cuestión. El segundo libro fue el informe de la comisión mencionando sobre todo los extractos. Fue publicado con el título de No culpable.