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miércoles, 2 de abril de 2014

DISCORDIA ANDINA


por Pedro Godoy

Si hay tres pueblos con raíz, sustancia y problemática comunes son Chile, Bolivia y Perú. Sin embargo, se nutren de triunfalismo los chilenos, de aversionismo los bolivianos y de revanchismo los peruanos. Los tres "ismos" impiden la complementación que supone sepultar el hacha de guerra y fumar la pipa de la paz. El alma de estudiantes y conscriptos -futuros ciudadanos- se envenena de patriotería en cada país. En esa esfera no hay inocentes. Los círculos dirigentes -con intensidades distintas y en momentos diferentes- estimulan ese clima de recíproca desconfianza. Las tres repúblicas, en el siglo XXI, optan por obsoletas estrategias del XIX. Una, la "paz armada" y la otra, la "diplomacia secreta". Las tres cancillerías creen descubrir el hilo negro recurriendo a estos mecanismos empobrecedores del erario fiscal e intoxicadores del alma colectiva. Lo curioso que, en esta esfera, la adscripción doctrinaria de los gobernantes es poco lo que incide en los comportamientos diplomáticos. Esto es nítido, por ejemplo, en las tensiones registradas entre Asunción y La Paz. Lugo protesta por el armamentismo de Evo. En la trastienda está la Guerra del Chaco. La Moneda formula promesas a La Paz de puerto sobre el Pacífico porque está horquillada por ´Torre Tagle en lo atingente a la delimitación marítima. Se sabe: jamás las cumplirá. Tras el forcejeo continúan las recriminaciones por la conflagración del Guano y el Salitre. Apenas ayer, en el conflicto del Cenepa, Santiago -en plena democracia- vende armamento a Ecuador porque su arcaica geopolítica lo juzga "aliado" en la hipótesis de conflicto con Lima. Pinochet afligido por los halcones de la Junta, presidida por el general Videla, a propósito del Beagle, monta el show de Charaña. Así desarticula el peligro que implica la HV3 (hipótesis vecinal 3) que supone "el cuadrillazo", es decir, un Chile con tres fronteras en llamas. En caso de derrota el país es reducido a una franja entre Copiapó y Puerto Montt. Ahora nuestro canciller etiqueta de "provocación" llevar la querella de la frontera oceánica con Perú ante la Corte Internacional Justicia de La Haya. Hasta ayer lo claro es que, de común acuerdo, se recurría a esa instancia. El Presidente Lagos esquiva la doctrina Toledo del control del gasto militar y convierte en arsenal el país. Alguien podría preguntarse ¿no son afiliados al PS ese mandatario y su ministra de Defensa y luego Presidenta Michelle Bachelet? Si, en efecto, lo son y esa tienda es un brote -en suelo mapochino- del APRA y Alan García es aprista. Al final, lo retratado es una "merienda de negros" o "laberinto de Creta". Explicita la condición psicótica de una Suramérica tan pobre como confusa. Hacer claridad en medio de la tiniebla no es fácil, pero intentarlo es un deber de los genuinos discípulos de Felipe Herrera, Haya de la Torre, Soliz Rada y Jorge A. Ramos.


fuente:premionacionaldeeducacion

sábado, 28 de septiembre de 2013

ABC: ANTILLAS HOLANDESAS


por Pedro Godoy

En el Caribe, frente a Venezuela, están las Antillas Holandesas. Las integran tres islas Aruba, Bonaire y Curazao ABC. Son pequeñas en superficie, pero ricas en petróleo y testimonios de la piratería que ejerciera Holanda en el área. El pequeño archipiélago dependió, hasta 1975, de la Guayana Holandesa. Ese año ésta se convierte en República de Surinam con medio millón de habitantes. En Aruba hay una especie de autogobierno tutelado por Amsterdam. Se ha detectado que allí complotan los adversarios del Presidente Chávez. Sin embargo, en Caracas, me desconcierta el desinterés venezolano por recuperar esos tres enclaves insulares equivalentes allá a Malvinas. Una de las ocasiones es la conmemoración del natalicio Nº 200 de Bolívar. La iniciativa de recuperarlos cae en el vacio. Dicho de otro modo, es campana de palo. Se podrá aplaudir al Vietcong en su guerra contra el coloniaje. No obstante, ese coloniaje se tolera en casa.

Este dato quizás sea fruto de la hipnosis generada por Europa. El tema no dispone de eco en Venezuela. Se alega eso si por asuntos limítrofes con Colombia. Hay un fenómeno de fatalismo y deslumbramiento que conduce a exhibir sin chistar un mapa con tres Guayanas que son colonias. Brasil ducho en mutilar al Paraguay, en tragarse el Acre de Bolivia y convertir en provincia Cisplatina a Uruguay nunca intenta desalojar a los europeos de esas factorías que le bloquean el horizonte caribeño ¿Qué geopolítica maneja Itamarati y las FFAA cariocas que jamás las reivindican? Entonces la apatía venezolana equivale al desinterés brasilero. Se despotrica contra la España de la Colonia y festeja la emancipación, pero los tres quistes coloniales no producen ni cosquilla. Ni en la cátedra ni en la prensa hay enjuiciamiento. Menos en los parlamentos. Nuestras cancillerías callan. Se confían a retoños de euroinmigrantes o a "gente linda". Unos y otros se arrodillan ante París, Londres y Amsterdam.

En Argentina hubo quienes impulsan la guerra contra Chile por el litigio austral, pero juzgan locura la epopeya del 2 de abril de 1982. Enfrentarse con chilenos -esos ordinarios "chilotes"- ¡si!, pero recuperar Malvinas, Orcadas y Sandwich del Sur ¡no! El repliegue de la campaña descolonizadora, explican, se debe a que los británicos son superiores. Nuestro gobierno militar y también la oposición entonces en la semiclandestinidad apoyan al Reino Unido. El general Matthei confiesa el apoyo a Londres con el argumento:"el enemigo de mi enemigo es mi amigo". La única voz proargentina es la de CEDECH. Contémplese el mapa suramericano y -a propósito del Bicentenario- reflexionemos sobre la semilla psicocultural de la dependencia externa. De modo muy específico, es sustantivo investigar el por qué de nuestra esterilidad para generar una geopolítica criolla. La apatía venezolana por aquel archipiélago y el desinterés brasilero por asomarse al Caribe son óptimas motivaciones.


fuente:EducaAccion

lunes, 1 de abril de 2013

¿PUEBLOS ORIGINARIOS?


por Pedro Godoy

La expresión se usa a menudo. Está superando a aquella otra: “minorías étnicas”. Vale la pena analizarla. Implica evaluar como raigal sólo lo amerindio. Lo otro, el 95% de la población –como he escuchado a líderes indigenistas- es un collage, es decir, una suerte de mezcolanza sin pie ni cabeza. La chilenidad, por ejemplo, sería una invención tardía y advenediza. Lo único nativo es –en el continente- ese 5% de población autóctona. Incluso lo de “autóctono” es discutible. Sin embargo, quedemos por ahora en eso de “originario” que convierte, de “golpe y porrazo” a 400 millones de mestizos en extranjeros.

Iberoamérica –tal cual hoy la conocemos- con todas sus cualidades y defectos es producto del choque entre la Península y el Nuevo Mundo. Aquí ingresan los conquistadores y exploradores que bajan de carabelas y galeones. No son turistas ni circunstanciales mercaderes. Vienen y para quedarse. Convierten el gigantesco espacio en domicilio. No traen familia, son célibes y ajenos a los prejuicios raciales. Generan una tromba demótica: los mestizos. Como son el grupo dominante privan a las tribus de las muchachas. En ellas engendran estos “terceros en discordia”. Son los “hijos de la mezcla”, según feliz expresión de Rubén Blades.

Los intereses forasteros, la arcaica leyenda negra y la sensiblería juvenil favorecen este marbete –“pueblos originarios”- que es mendaz. Ello porque en esta América –de Tierra del Fuego a Alaska- no es fácil establecer quien primero se radica. Cazadores siberianos, canoeros polinesios o maories australásicos serían el abolengo de las heterogéneas colectividades indígenas con las cuales, de modo gradual irán entrando en contacto -bélico o pacífico- el otro pueblo originario –hispanos y lusitanos- que también plasma nuestro ser nacional. Ello sin olvidar el contingente de afronegros.

Nuestro sello es la mixtura. Los iberos ostentan vocación de mestizaje. A los pocos años de fundado Santiago de Chile, narra un cronista, “la quietud de la plaza es alterada por mozuelos con sus juegos y bregas”. Jamás esos adustos vecinos “importan“ infantes desde España ¿Cómo es posible que -en el eje urbano central- aparezca ese enjambre de chavales con sus travesuras y riñas. Lo explico: es el fruto del “mestizaje florido”, dicho de otro modo, ya no son los que estaban ni los que llegan. Se trata de los protosantiaguinos, los primeros chilenos y como tales tan “originarios“ como sus madres picunches. Vía ius sanguis y ius soli son nacionales.


fuente:EducAccion 

viernes, 26 de octubre de 2012

¿COMO SE ENSEÑA HISTORIA DE CHILE?


por Pedro Godoy

La Historia Patria, frecuentemente, se explica en aula sobre la base de confrontaciones bélicas. No obstante, sabemos que un país se construye en la paz, día a día, a través de un proceso. Entonces resulta una distorsión que su trayectoria se enseñe señalando sólo sucesos que son “hechos de armas”. Tal rutina se refuerza con el programa de efemérides escolares destinado –de modo habitual- a resaltar episodios de conflicto. La docencia gira en torno a tres “centros de interés”. Uno, la guerra de Arauco. El otro, la guerra de la Independencia. El tercero, la guerra del Pacífico. En cada uno la objetividad está ausente. El maniqueísmo se impone de “pe a pa”. En el primer escenario el “bien” lo representan los mapuches (valor “coraje”). El “mal” los conquistadores (disvalor “codicia”). En el segundo, los patriotas son quienes lideran el progresismo liberal y los realistas, el fanatismo obscurantista. Algo así como el choque entre el luminoso Renacimiento y la tenebrosa Edad Media. En el último, los chilenos son héroes invictos. Villanos y cobardes los peruanos y bolivianos.
Existen otros dos “centros de interés” de naturaleza secundaria, pero igualmente perniciosos. Uno, al finalizar el siglo XIX el denominado “Pacificación de la Araucanía”. Allí se produce un viraje. Ahora los mapuches representan la barbarie y constituyen una rémora. Los “buenos”, en cambio, son los chilenos que, como filántropos, imponen la civilización a la patria araucana. Así se legitima un brutal etnocidio que, en la imaginería popular, se atribuye a España. El otro es la usurpación de la Patagonia por Argentina. Se internaliza –a horcajadas de tal tema- la odiosidad a la patria de José de San Martín y Domingo F. Sarmiento. Sus habitantes serían fanfarrones y expansionistas y nuestra diplomacia blanda y torpe por aceptar siempre el arbitraje y la mediación en pleitos limítrofes. Resulta curioso que –al otro lado de la cordillera- son idénticas las imputaciones, los recelos y las contraimágenes empleadas para enseñar, en aula, la misma supuesta mutilación. Ello exige el montaje –aprovechando la UNASUR o el MERCOSUR- de una especie de mini UNESCO conosureña que proponga un nuevo texto escolar de Historia de Iberoamérica.
Al finalizar el siglo XX y al borde de III milenio es un anacronismo una docencia “en blanco y negro” de nuestra Historia. El aula no debe continuar promoviendo altanerías y rencores. Es inaceptable que cada alumno, por la lección del educador o lo anotado en vetusto texto, comulgue con cinco fobias. Póngase punto final a tal circuito de supercherías insistiendo en lo siguiente: los conquistadores constituyen el patriciado del país. Merecen homenaje equivalente al que enaltece a los mapuches. Separatistas y monárquicos protagonizan la guerra civil entre liberalismo y absolutismo que desgarra al Imperio, aquel sobre el cual “no se ponía el sol”. Chilenos, peruanos, bolivianos y argentinos integran una nación que comparte el mismo horizonte y tendrá –para sacudirse del atraso y la dependencia- que afrontar el desafío de mancomunarse. Lo amerindio constituye uno de los dos componentes fundacionales. Negarlo es ignorancia. Juzgarlo un lastre, usando la expresión “indio” como estigma, encubre racismo... Una genuina reforma educativa debe empujar el enjuiciamiento de este circuito de estereotipos. Así podrá superarse nuestra crisis de identidad. Esa anomalía abre las puertas a devastadora globalización que beneficia a los imperialismos.


fuente:EducaAcción