
“Esta globalización” no es mas que el nuevo disfraz de los imperios de siempre para someter nuestras capacidades a sus intereses.
En la Argentina ya vivimos una situación parecida a partir del fin del siglo pasado. Tuvimos experiencias dolorosas, como la “semana trágica” y la “década infame”. Entonces el sometimiento llegó a extremos de la esclavitud.
A partir de 1943, y más precisamente, desde 1945, nuestra Nación pudo revertir esta injusticia. Se estableció un verdadero “Estado Nacional”, que logró el desarrollo pleno, tanto en lo político, como en lo económico y en lo social; fuimos realmente soberanos, pudimos desarrollar las estructuras industriales y las agropecuarias, desde la producción hasta la comercialización. Todo esto asegurado desde un sólido poder financiero, promotor de todas las sanas iniciativas, supimos cual era el verdadero sentido de la palabra justicia social.
Hoy nos imponen, otra vez, la ley del sometimiento al más fuete, la década perversa, que debimos soportar, en la más cruel de las modalidades liberales. Estamos nuevamente en la opción de seguir esclavos o recuperar nuestra esperanza.
Para mí es muy claro el camino; debemos desglobalizarnos… ”Es hora de volver a casa…”