lunes, 27 de diciembre de 2010

LA SANGRE DEL ESPIRITU


por Miguel Unamuno

La sangre de mi espíritu es mi lengua
y mi patria es allí donde resuene
soberano su verbo, que no amengua
su voz por mucho que ambos mundos llene.
Ya Séneca la preludió aún no nacida,
y en su austero latín ella se encierra;
Alfonso a Europa dio con ella vida,
Colón con ella redobló la tierra.
Y esta mi lengua flota como el arca
de cien pueblos contrarios y distantes,
que las flores en ellas hallaron brote
de Juárez y Rizal (1), pues ella abarca
legión de razas, lengua en que a Cervantes
Dios le dio el Evangelio del Quijote.

Salamanca, 10 de octubre, 1910.
Rosario de sonetos líricos, 1911, en:
Obras completas, VI: p. 375.

extraído de LA LENGUA DE AMÉRICA - AMERICANIDAD

(1)A este héroe nacional de las Filipinas (1861-1896) le admira tanto Unamuno, que en su largo y meditado artículo “De la correspondencia de Rubén Darío”, reproducido en el presente volumen, no cita de los versos de Rubén, sino de los del mártir de Manila.

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