sábado, 24 de mayo de 2014

CORRESPONDENCIA DE ARTIGAS CON EL GENERAL JOAQUIN DE LA PEZUELA QUE A NOMBRE DEL VIRREY DE LIMA LE PROPONE SU UNIÓN A LAS FUERZAS ESPAÑOLISTAS


CAMPAMENTO DE JUJUY,
15 DE MAYO Y 28 DE JULIO DE 1814

Los CAPRICHOS de un pueblo insensato como el de Buenos Aires, han ocasionado la sangre y desolación de estos dominios; y las ideas de libertad, con que han alucinado a los incautos, han sido teorías que han corrompido a algunos fieles vasallos, que arrepentidos de su engaño, se han unido a las tropas del señor don Femando VII, que hoy mando y defienden sus derechos.
Las acciones de Vilcapujio y Ayhouma, prueban que no podrán por más tiempo fomentar la guerra; que no tienen leyes ni sistema que puedan realizar sus ideas, y que el descontento de los que por desgracia dependen de la facción de los insurgentes, abrevian el naufragio en que se miran. Antes de que se verifique, y a fin de cortar las desgracias consiguientes, cumpliendo con la orden del excelentísimo señor virrey de Lima, aventuro al dador con las correspondientes credenciales, para que hablando con vuestra señoría convengamos en el modo más honroso de nuestra unión, para terminar los males que ha suscitado la facción.
Estoy impuesto de que vuestra señoría fiel a su monarca ha sostenido sus derechos combatiendo contra la facción; por lo mismo cuente vuestra señoría y sus oficiales y tropa con los premios a que se han hecho acreedores, y por lo pronto con los auxilios y cuanto pueda necesitar; para todo acompaño las instrucciones, a que se servirá contestar.
Dios guarde a vuestra señoría muchos años.

Campamento en Jujuy a 15 de mayo de 1814.
Joaquín de la Pezuela.
Señor
comandante y general en jefe de los orientales.




CONTESTACIÓN DE ARTIGAS A PEZUELA

HAN ENGAÑADO a vuestra señoría y ofendido mi carácter cuando le han informado que defiendo a su rey; y si las desavenencias domésticas han lisonjeado el deseo de los que claman por restablecer el dominio español en estos países con teorías, para alimentar sus deseos; la sangre y la desolación de América la ha causado la ambición española por derecho supuesto; esta cuestión la decidirán las armas.
Yo no soy vendible, ni quiero más premio por mi empeño, que ver libre mi nación del poderío español; y cuando mis días terminen al estruendo del cañón, dejarán mis brazos la espada que empuñaron para defender su patria. Vuelve el enviado de vuestra señoría prevenido de no cometer otro atentado, como el que ha proporcionado nuestra vista.

Campamento a julio 28 de 1814.
José Artigas.